GRUPO 3

AUTORES: Ana Isabel Álvarez, Ángel Asenjo y José Luis Álvarez

7 comentarios:

José Luis dijo...

Hola a todos y todas en este mi primer comentario.
Se me ocurre poner por escrito lo que os comenté en la reunión acerca del comienzo de clase. Os expongo lo que hago yo, aunque esto no quiera decir, por supuesto, que sirva ni para todos los profesores ni para todos los grupos-clase.
Para mí es muy importante comenzar en silencio. La clase debe romper con la dinámica que ha tenido en los minutos que hay entre clase y clase, de levantarse, hablar fuerte... alboroto.
Entro en clase y me quedo en silencio DENTRO de la clase, pero sólo un par de pasos. Ellos ven que estoy en silencio (y con no muy buena cara, todo hay que decirlo), que no entro DEL TODO en la clase, y que estoy esperando SU SILENCIO y que se sienten todos y cada uno de ellos y ellas.
La verdad es que cuando me ven (u oyen, porque a veces hago algún carraspeo o alguna tos para animarlos un poco :))no tardan más de 15 segundos como mucho en callarse y sentarse.
Ahora sí paso adentro con decisión, digo buenos días y comienza la clase. Pero eso sí, desde la premisa del silencio inicial, con lo que ya hay ganado mucho.
Espero que os sirva de algo.
Un saludo. José Luis

Anabel dijo...

¡¡¡Perdonad chicos el colapso de mensajes repetidos...es que todavía estoy probando cómo funciona el blog!!!

Anabel dijo...

Un saludo a todos los compañeros participantes del curso. En primer lugar, me gustaría comentar, que estoy totalmente de acuerdo con la aportación de Jose Luis: El comienzo de las clases en silencio. A veces es muy complicado porque vienen demasiado alborotados, alterados. Además, en cuanto llegan al aula, siempre hay alguno que descoloca las sillas ( en el aula de música no hay mesas, simplemente sillas con respaldo). Así que - y después de haber intentado otro tipo de castigos- he llegado a la misma conclusión que Jose Luis, esperar a que se coloquen y se callen. El único problema es que a mí me lleva bastante más de 15 segundos ;) .

Quería, por otra parte, hacer una alusión al poco tiempo del que disponemos en clases para atender a alumnos tan diferentes (sobre todo en el caso de aquellas materias en las que no hay desdobles y son cursadas por todo el alumnado). Cada alumno es un mundo, con sus problemas y circunstancias. Pero, desgraciadamente, debemos impartir un temario y ante tanta diversidad (alumnos que no traen material, repetidores, gamberrillos, alumnos que sí se esfuerzan pero tienen dificultades….) a veces se hace complicado. Yo, en concreto, opto por utilizar con frecuencia el recreo para hablar detenidamente con algún alumno.
Seguiré reflexionando, un saludo!!!!

Inma Morales dijo...

Lo que ha comentado Jose Luis sí funciona bastante bien para conseguir silencio, aunque me ocurre como a Anabel: me lleva bastante más de 15segundos.

Emilia Vilchez dijo...

Se podría descontar el tiempo que se tarda en conseguir el "silencio" del tiempo de recreo, de tal forma que se anotaría en el parte de clase, una vez que, pasados los días éste superase los 30 minutos significaría que la clase se queda sin recreo.
¿Qué os parece la idea?
Resumiendo:
El profesor entra en clase y adopta la postura de "espera" hasta que todos los alumnos están en perfecto silencio para comenzar la clase. Se encarga de anotar el tiempo empleado y dejarlo registrado en el parte diario del grupo. El tutor revisara dicho parte y contabilizara los minutos para que cuando sumen 30, se queden sin recreo.

Unknown dijo...

Estaría bien eso de acumular los minutos que perdemos al principio de clase, y posteriormente que se quedasen sin recreo. Me apunto!!!

Inma Morales dijo...

A mi también me parece muy buena idea